jueves, 23 de septiembre de 2010
Como ayer...
Me encumbro en la noche cerrada y me arraigo a tu cuerpo,
Para sentir el calor de la vida por un instante;
Despojo de ti lo ajeno y el pecado,
Y caigo ínfimamente entre un ósculo nuestro,
Me arraigo a tu pecho con el fulgor de un abrazo,
Amándote entre pasión y tiniebla,
Entre locura y delirios,
Con tu olor a hierbabuena y mí fragancia a rosas,
Deleitándonos en el placer de amarnos,
En el silencio absoluto de la noche que cuenta las horas,
Con la luz de la luna que cola su mirada por la ventana,
Deseosos de hallar la alquimia perdida,
Y al entrar el alba ser nuevamente uno
Y amarnos como ayer…
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